¿Qué lleva a un niño a morder?

¿Qué ocurre si el niño pequeño muerde?
Que los niños pequeños muerdan es muy común, forma parte de su desarrollo y es una etapa que tienen que pasar y experimentar. A la mayoría de los padres les preocupa que su hijo muerda y en ocasiones no saben cómo evitarlo. Para prevenirlo primero tendremos que conocer las razones que llevan al niño a morder y así podremos enseñar al niño otros comportamientos alternativos que le ayuden a canalizar la agresividad.

Algunas razones más comunes
El niño experimental: Los bebés o niños pequeños utilizan la boca para explorar el mundo que les rodea, incluso a las personas. Los bebés y niños pequeños se llevan muchos objetos a la boca para tener más información y aprender sobre ellos. Se ha de enseñar al niño, que hay cosas como la comida o los juguetes que pueden morderse y que hay otras cosas que no pueden morderse, como las personas o los animales. El niño experimental quiere aprender sobre causas y efectos, por eso quiere saber que ocurriría si muerde a mamá o a un amigo. Para que el niño aprenda sobre causas y efecto deberemos proporcionarle juguetes y actividades para que experimente.

El niño al que le están saliendo los dientes: Cuando a los bebés o niños pequeños les están saliendo los dientes, les provoca una gran molestia y una sensación dolorosa. El simple hecho de presionar algún objeto contra sus encías, les alivia y les calma. Por eso durante ese período los niños constantemente tienden a morder lo que este a su alcance, ya sea un juguete o una persona. Esto alivia el malestar que siente causado por el diente que le está saliendo. Hemos de proporcionar al niño objetos adecuados que pueda morder, como juguetes diseñados para morder u objetos fríos para contrarrestar el dolor de encías.

El niño social: Para muchos bebés y niños pequeños morder es su manera de interactuar con otro niño. Todavía no han desarrollado las habilidades sociales para comunicarse o para invitar a otro niño a jugar. Por eso para ponerse en contacto con un amigo, le muerde como si fuera una forma de saludo. Hemos de vigilar de cerca a nuestro hijo para ayudarle a interactuar con sus amigos de forma positiva.

El niño frustrado: En muchas ocasiones los niños pequeños deben afrontar situaciones frustrantes, como cuando otro niño les quita un juguete o como cuando mamá no es capaz de responder a sus necesidades rápidamente. Estos niños no poseen de las habilidades emocionales y sociales suficientes, como para poder gestionar sus sentimientos de una forma aceptable. Carecen también de las habilidades lingüísticas suficientes para poder expresar sus sentimientos. Por eso, no es raro que el niño afronte la frustración que siente mordiendo cualquier cosa cercana. Presta atención cuando tu hijo esté enfrentándose a sentimientos de frustración y prepárate para intervenir. En estos casos es bueno proporcionar al niño palabras que le ayuden a expresar sus sentimientos, como por ejemplo “¡Eso no me gusta!” o “¡Eso es mío!”.

El niño asustado: Algunos niños cuando se sienten en peligro, como mecanismo de auto-defensa muerden. Hay niños que para sentir que tienen cierto control sobre su vida, sobretodo cuando se sienten agobiados por el ambiente o por algún hecho que sucede en su vida, actúan mordiendo. Tendremos que proporcionar al niño atención, apoyo y ayudarle a entender que él y sus posesiones están seguras.

El niño que imita: Una de las formas que el niño tiene para aprender es por imitación. Por eso, si ha visto a un niño morder es posible que él también intente morder. Hay que darle al niño otras alternativas de comportamiento más dulces y cariñosas. Nunca se ha de morder al niño para que vea que se siente al ser mordido.

El niño en busca de atención: Otra de las causas para morder que algunos niños utilizan, es para llamar la atención de los adultos. El niño puede llegar a aprender que los padres están más por él cuando realiza un comportamiento negativo como morder. Esto suele pasar cuando el niño recibe poca atención o por que quiere recibir más atención. Es muy importante prestarle atención durante el día, reforzando conductas positivas y haciéndoselo saber, como por ejemplo: “El papá está contento porque te has terminado toda la comida” o “La mamá está alegre porque has recogido tus juguetes”. También es importante disminuir la atención hacia comportamientos negativos. Se le ha de hacer saber de manera seria y en la medida correcta, sin dedicarle más atención de la cuenta.

El niño en busca de poder: Los niños pequeños tienen una necesidad muy grande de independencia y control. En ocasiones las respuestas que el niño recibe por morder satisfacen sus necesidades. Hay que proporcionar al niño muchas oportunidades durante el día para que haga elecciones sencillas. Esto le permitirá al niño adquirir esa sensación de control que necesita. En este caso también es importante reforzar los intentos de comportamiento social positivo que el niño haga durante el día.

La clave ante una situación potencialmente peligrosa como puede ser que un niño muerda, es la de prevenir. Los adultos deben observar activamente a los niños para evitar que muerdan, pero si no se ha podido evitar, el adulto con calma y serenidad deberá intervenir con rapidez.

Si conseguimos intervenir antes de que se produzca la mordedura:
• Habla con el niño usando palabras como, “¡Ya veo que querías ese muñeco!”

• Muestra paciencia y comprensión con la frustración que está experimentando el niño.

• Ofrece soluciones como, “Aquí tenemos otro muñeco. ¡Vamos a cogerlo!”

• Muestra formas alternativas de interactuar y diga algo como, “A ella le gusta cuando le coges del brazo”. Intenta estar concentrado en el comportamiento positivo que quieres ver en tu hijo y evita recordarle el comportamiento negativo.

Cuando tu hijo ya ha mordido:
Consuela y atiende al niño que ha sido mordido. Limpia la herida con agua y jabón, y proporciona un paquete de hielo para reducir el dolor y la hinchazón.

• Consuela al niño diciendo algo como, “¡Eso duele mucho y no te gusta que un amigo te haya mordido!”

• Acércate con calma al niño que ha mordido. Es corriente que el niño se sienta cohibido y con temores por haber mordido. También necesita consuelo.

• Consuela al niño que ha mordido diciendo algo como, “Se ve que estás triste porque la mordedura le ha hecho daño a tu amigo en el brazo.”

• Anima a que el niño que ha mordido entienda cómo se siente su amigo animándole a que hable con él. Puedes decir algo como: “¿Te gustaría ver a Alex ahora? Puedes decirle que esperas que se recupere pronto.” También es un buen momento facilitar que el niño le pida perdón. Los niños más mayores pueden aprender mucho si después de morder a un niño se les permite consolarlo. Si el niño que ha mordido quiere ver la herida, no hay nada malo en ello, pero siempre que el niño que ha sido mordido esté de acuerdo. Esta interacción entre ambos es positiva y aconsejable si ambos niños lo permiten, pero si no muestran interés no debe forzarse a los niños.

• Refuerza la norma de que no se debe hacer daño a la gente. Ayuda a ambos a entenderlo. Puedes decir: “Sé que estás enfadado, pero no puedo dejarte que muerdas a la gente.”

• Una vez que el ambiente ha vuelto a la normalidad, recuerda a los niños como ser asertivos, como decir “¡No!, ¡Eso es mío!” o “Vete de aquí!” y si todavía no se expresa bien, enséñales por ejemplo a “gruñir como un tigre” para que pueda expresarse. Se trata de enseñar asertividad y habilidades comunicativas a los dos niños, el que muerde y el que ha sido mordido.

Los niños pequeños necesitarán práctica para aprender a interactuar con sus amigos de una forma positiva. Necesitarán mucho apoyo de sus padres y que les guíen de forma positiva. Una vez que los niños adquieran más madurez y experiencia, aproximadamente a partir de los tres años de edad, probablemente ya habrán desarrollado formas más apropiadas de interaccionar y expresarse.

NUNCA SE DEBE PEGAR O MORDER A UN NIÑO QUE HA MORDIDO, ESO LE ENSEÑARÍA QUE LA VIOLENCIA ESTÁ PERMITIDA

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