Estoy muy enfadado!!

Cuando un niño se enfada o tiene una rabieta, acto seguido suele oírse la típica frase de un adulto: “Lo hace para llamar la atención”. Es cierto que habrá episodios donde un niño quiera llamar la atención, pero también habrá otras situaciones donde realmente experimente enfado y exteriorizará lo que siente, aunque no sepa muy bien lo que le ocurre.

Indistintamente que se dé una de estas dos posibilidades, el error de algunos padres suele estar en quedarse simplemente en lo superficial y por lo tanto en restar importancia a su actitud. Si realmente el niño quiere llamar la atención a través de una rabieta, seguramente tendrá sus motivos y como adultos tendríamos que averiguarlos.

Tendríamos que averiguar qué es lo que el niño reclama a través del enfado. ¿Lo hace porque quiere ser escuchado?, ¿Por qué quiere mimos o más abrazos?, ¿Por qué quiere decir algo mientras sus padres hablan y como no encuentra el momento, entonces se enfada?,… Las causas pueden ser varias, pero el hecho de no saber cómo gestionarlo, es lo que lleva al niño a al enfado y en ocasiones a la frustración al no poder controlar la situación.

Por eso es muy importante que delante de estas situaciones de enfado, mantengamos la calma y hagamos el ejercicio de escucharles. De esta manera estamos permitiendo que el niño (a su manera) explique lo que siente y qué le ocurre. Solo por sentirse escuchado evitamos que su enfado vaya a más, ya que lo empieza a canalizar al verbalizarlo y además le estaremos transmitiendo que estamos por él y que no queremos que lo pase mal enfadándose. En resumidas cuentas, se le está atendiendo y se sentirá querido.

Y si además, pudiéramos darles herramientas para que aprendan a gestionar dichos enfados, el resultado sería doblemente positivo, tanto para los niños como para los adultos. Ellos se sentirán más felices y contentos porque evitarán muchas situaciones de enfado y los padres contentos al respirar un clima más relajado y tranquilo y sobretodo al ver que los niños por si solos, son capaces que gestionar mejor los enfados.

Las emociones están ahí y les acompañan a lo largo de sus etapas evolutivas y el enfado en una de ellas. Simplemente necesitan aprender a canalizarlas y gestionarlas correctamente para poder disfrutar de un bienestar emocional que repercutirá en ellos y en su entorno más cercano como la familia, amigos, escuela…

 

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