Claves para fomentar la autoestima en los niños (parte1ª)

La autoestima es la percepción que tenemos de nosotros mismos y se empieza a formar a lo largo de nuestra infancia. Según las experiencias y vivencias en las primeras etapas del desarrollo, se irá moldeando nuestra propia imagen.  Si el niño tiene una baja autoestima, esto le perjudicará en la formación de su personalidad, será más inseguro y tendrá más miedo a lo desconocido respecto a los niños con mayor autoestima. Estos últimos, tienen mayor confianza en sí mismos y se valoran más. Se pretende que aquellos niños que ven las cosas con colores oscuros, apagados y fríos, ahora lo vean con colores vivos, intensos y bien iluminados. El entorno no cambia, lo que cambia es la manera que tiene el niño de ver la realidad.

Un niño con gran confianza en sí mismo (alta autoestima) tendrá mayores posibilidades de superar cualquier dificultad que se le presente. Hay que saber diferenciar entre fomentar la autoestima y lo que es la soberbia. Podríamos decir que la soberbia seria elogiar constantemente y por cualquier motivo a un niño haciéndole pensar que es perfecto en todo. La autoestima sería tener una visión positiva de sí mismo y por lo tanto quererse, pero sabiendo que no es perfecto, sino que entre sus virtudes  existen también defectos.

En este post os ofrecemos algunos consejos para que vuestros hijos mejoren la percepción que tienen de sí mismo, para que tengan más confianza y para que se conviertan en niños más felices.

Claves:

1- Enseña a tu hijo a disfrutar de las pequeñas cosas
2- Fomenta su socialización
3- Juega con los niños
4- Ofrece a los niños oportunidades para que tengan éxito
5- No compares a tus hijos con otros niños
6- Si tu hijo se equivoca no lo critiques
7- Ayuda a que tus hijos puedan marcarse metas realistas
8- Escucha con atención los planteamientos de tu hijo
9- Transmite a los niños el valor de compartir
10- Busca razones para elogiar a tus hijos

 

1- Enseña a tu hijo a disfrutar de las pequeñas cosas

Nuestro día a día actual no nos deja mucho tiempo para disfrutar y apreciar de las pequeñas cosas que nos ocurren cada día. Si eres una persona permanentemente ocupada y en escasas ocasiones realizas actividades de tu agrado, es probable que tu hijo observe tu comportamiento y te imite.

Para evitar esto, una manera eficaz es conversar con tu hijo sobre el valor de las pequeñas cosas, de los pequeños momentos que ocurren cada día y poder disfrutarlos juntos. Comparte momentos como por ejemplo, dar un paseo agradable con vuestro perro por el parque, disfrutar viéndolo jugar con otros perros o jugar con él mientras le tiráis la pelota. Aprovecha esos momentos para conversar sobre los temas que te sugiera tu hijo.

Llevar el coche a un tren de lavado y permanecer dentro mientras se desplaza por los rodillos, mirar durante la noche el cielo estrellado y buscar la constelación de la Osa Mayor o un simple paseo bajo la lluvia pueden tener un significado especial, como que las pequeñas cosas de la vida están para disfrutarlas y compartirlas. Estos gestos aumentarán la autoestima de tu hijo y le hará sentir más feliz, mientras reforzáis vuestro vinculo.

2- Fomenta su socialización

Si permites que se reúna con niños de su misma edad, podrá compartir habilidades y cualidades con otros niños y se sentirá más feliz y seguro. Compartir experiencias permite a los niños expresar sus emociones, sus sentimientos y también que aprenda de las virtudes y errores del grupo.

Si tu hijo es más independiente y tiende a aislarse o le cuesta relacionarse, trata de llevarlo a lugares donde pueda socializarse: un parque de atracciones, una actividad infantil o un parque con muchos niños puede ser un buen método para que empiece a relacionarse con otros niños. Si no muestra interés no lo fuerces, averigua cuales pueden ser los motivo para ayudarle a que sea un niño más sociable. Los niños que son más sociables tendrán en el futuro mayores herramientas para comunicarse y tendrán más posibilidad de éxito en cualquier ámbito de su vida.

3- Juega con los niños

El momento del juego es muy importante para el desarrollo de cualquier niño. Mientras juegan aprenden habilidades que utilizaran a lo largo de su vida, como la planificación y la cooperación con los demás. En general los padres prestan más atención a su trabajo y a sus responsabilidades y dedican poco tiempo a jugar con los hijos. Recuerda que aunque sean pocos minutos, es importante dedicar diariamente un tiempo para disfrutar y jugar juntos. Aprovecha ese tiempo para decirle lo orgulloso que estás de él. Los niños quieren y necesitan ser alabados, pero siempre por un motivo y sin excederte más de lo necesario y evitar educar en la soberbia en lugar de la autoestima.

4- Ofrece a los niños oportunidades para que tengan éxito

Los niños necesitan sentir que son capaces de cumplir los objetivos que se marcan. Si tu hijo resalta especialmente en algo, ofrécele más oportunidades para seguir mejorando sus habilidades, esto le permitirá tener más confianza en sí mismo y tener más posibilidades de triunfar. Anímale a apuntarse en alguna actividad o grupo en función de sus gustos. No le obligues en aquello que no le motive o donde no sobresalga, ya que seguramente se sentirá frustrado y afectara a su autoestima al no lograr los objetivos o no cumplir con tus expectativas.

5- No compares a tu hijo con otros niños

Si quieres que tu hijo sea feliz, tenga seguridad en sí mismo y tenga una alta autoestima, no debes compararlo con sus hermanos, vecinos, primos o con otros compañeros de clase. Piensa que cada niño es especial y único. La comparación con otros no le es útil y le puede provocar problemas de inferioridad e inseguridad. Si acostumbras a que tu hijo se compare constantemente, seguirá comparándose con otros a medida que crezca y en la etapa adulta.

Pon énfasis en sus aptitudes y refuérzale sus habilidades. ¿Crees que diciéndole a tu hijo: “Ves! tu amigo Juan si saca buenas notas, tendrías que estudiar como él!”, le va a motivar a estudiar más? Seguramente lo único que tu hijo recordará con ese comentario, es que Juan es mejor estudiante que él y que tú admiras esa capacidad de Juan. Sin embargo, le sería de gran utilidad, el hecho de que trabajarais juntos los deberes y le ayudaras en las posibles dudas. Si le dices que no se preocupe, que confías en sus posibilidades y le animas a seguir esforzándose, le estarás motivando y le estarás llenando de confianza para esforzarse y obtener así mejores resultados.

6- Si tu hijo se equivoca no lo critiques

Los niños como todas las personas, aprenden sobre las situaciones de la vida a partir de sus aciertos, pero sobre todo por sus errores. Es normal que los niños ante nuevas experiencias tiendan a equivocarse a menudo. Cuando esto ocurre, no hay que darle importancia, porque equivocarse forma parte de todo aprendizaje. Ante un error es buen momento para enseñarle la manera correcta de hacer las cosas. No hay que entrar en el enfado, simplemente muéstrate con tacto y háblale de la forma más delicada y amable posible. De esta manera le darás confianza en sí mismo y será un consejo que seguirá en otra ocasión. Pongamos un ejemplo: “Sería mejor que la próxima vez que quieras hacer un dibujo con pinturas, pongas un mantel debajo de la mesa para evitar manchar la mesa con las acuarelas”.

7- Ayuda a que tus hijos puedan marcarse metas realistas

Los niños no suelen tener la capacidad suficiente para predecir si podrán solucionar los problemas que se le planteen en el día a día. Tus hijos deben saber que pueden y deben enfrentarse a los desafíos y que pueden alcanzar el objetivo previsto o no, y asumirlo entonces como un fracaso. Si esto último ocurre, no deben verlo como algo negativo. Explícales a tus hijos con cualquier ejemplo cotidiano, que las personas no siempre consiguen lo que se proponen, que cualquiera puede fracasar, incluso tú. Lo importante es enseñarles a pensar en metas realistas que sean asumibles y que se puedan cumplir.

Si por ejemplo empieza una clase de vóleibol, antes de jugar un partido completo, tendrá que aprender las normas, así como los distintos movimientos de dicha disciplina, como el bloqueo, el saque, el remate, etc. Y repetirle con frecuencia que irá mejorando si se esfuerza, así estará motivado para seguir perfeccionándose e ir aumentando su ambición o metas, pero sin permitir que se convierta en una obsesión.

8- Escucha con atención los planteamientos de tu hijo

Los niños, a diferencia de los adultos que suelen tener un mayor control, suelen tener una manera inocente y sencilla de expresar sus sentimientos. Cuando mantengas una conversación con tu hijo, debes saber leer entre líneas para identificar lo que tu hijo quiere decirte exactamente.

Cuando hables con él mírale a los ojos, es una muestra de que lo que dice te interesa y es importante para ti. Has de saber que habrá actitudes tuyas que a tu hijo no le guste o no comprenda. Por eso es necesario tener una buena comunicación entre ambos y conocer lo que piensa tu hijo. Escuchar y comprender a tu hijo estrechará el vínculo afectivo entre vosotros y dará al niño la seguridad suficiente para afrontar situaciones futuras.

9- Transmite a los niños el valor de compartir

La educación de un niño está formada por valores, estos le ayudarán a crecer en su interior y le permitirá conectar más satisfactoriamente con su grupo más cercano. Es muy importante transmitirle al niño el valor de compartir. Cuando un niño comparte tanto sus ideas como sus objetos personales, el resto del grupo suele verlo como una persona generosa y comprensiva, por lo que se sentirán a gusto con su compañía.

Hay que predicar con el ejemplo. Si tú eres una persona que comparte cosas o pensamientos con los demás, seguramente tu hijo actuará de la misma manera. Enseñar a compartir es distinto que dar lo que a uno le sobra. Compartir es un acto generoso y solidario hacía otra persona, donde uno debe desprenderse de algo, que en ocasiones cuesta, para dárselo a otro de forma desinteresada y sin esperar nada a cambio. Puedes empezar a enseñarle a compartir, fomentándole a dejar algún juguete a otro niño o compartiendo sus chuches.

10- Busca razones para elogiar a tus hijos

Si tu hija no ha podido alcanzar un objetivo previsto, posiblemente sentirá frustración. Tus elogios sinceros animarán a tu hija a enfrentarse de nuevo y con mayor energía, en futuros desafíos.

Imaginemos que tu hija ha pintado un dibujo de una casa en el bosque y que la casa le ha quedado mejor que los árboles que forman el bosque. Seguramente ella se fijará más en los árboles porqué a su gusto, no le han quedado bien. En este caso, haz un elogio sobre la casa: “Me gusta mucho como has dibujado la casa, es muy parecida a la nuestra”.

El elogio es un buen recurso para mejorar la autoestima, por lo tanto, utilízalo de forma adecuada. No lo uses sin motivo aparente porqué perderá la confianza en que tus elogios son sinceros y tampoco con mucha frecuencia, para evitar que tu hija tenga la falsa creencia que es perfecta en todo. Busca un punto medio y servirá para que tu hija tenga una alta autoestima.

Artículo relacionado: Claves para fomentar la autoestima en los niños

Deja un comentario